En la edición del matutino EI Deber, de fecha 9 de agosto, se publica un artículo del señor Roque Camacho con el título de "Lo que no dice Almaraz", aludiendo a las exposiciones publicas que hice sobre el avance de la Revolución Agraria en ocasión del último aniversario de la Reforma Agraria.
Según el referido artículo, incurrí en varias y grandes omisiones que falsean gravemente la realidad agraria y particularmente, los logros obtenidos en ella por la actual gestión del gobierno nacional.
AI respecto, tengo la más ineludible obligación moral de formular los siguientes desmentidos y aclaraciones.
En primer lugar, si bien es cierto que los títulos ejecutoriales y certificados de saneamiento entregados por el Presidente Evo Morales, abarcando la superficie de 5 millones y medio de has., corresponden a procesos de saneamiento iniciados en anteriores gestiones de gobierno,
el estado en el que tales procesos se hallaban al iniciarse la presente gestión, en los casos de la mayor parte de la superficie involucrada, distaban mucho de estar "prácticamente concluidos" como señala el señor Camacho.
Por el contrario, muchos de estos procesos estaban fuertemente obstruidos por la interferencia de grandes intereses económicos o por la negligencia e incapacidad funcionaria, factores, ambos, que determinaron el fracaso de los 10 años de aplicación de la Ley INRA.
Además de la lentitud de su avance o de su misma obstrucción, en algunos casos importantes, estos procesos de saneamiento habían sido oscuramente orientados a concluir en la conculcación de los derechos de indígenas y campesinos en beneficio de los ilegítimos intereses de grupos privilegiados, como lo ilustra el saneamiento de la TCO Monteverde que fue instrumentado, con escandalosa ilegalidad, para despojar al pueblo chiquitano de cerca de 120.000 has. en beneficio de empresas madereras.
En estos últimos casos, la presente gestión de gobierno tiene el merito de, además de destrabar y culminar con rapidez y transparencia los respectivos procesos, haber restituido en ellos la legalidad y el respeto por los derechos legalmente reconocidos de indígenas y campesinos.
Una falsedad aun más rotunda es la que sostiene el señor Camacho al afirmar que "desde hace un año y medio existen más de 20.000 títulos ejecutoriales para ser firmados".
AI momento de asumir la Presidencia de la República Evo Morales, hace poco más de un ario y medio, habían para firma del Presidente exactamente 31 títulos ejecutoriales, y en el primer año y medio de su gestión entrego 11.644 títulos y 709 certificados de saneamiento comprendiendo la superficie aproximada de 5.5 millones de has.
Falta también a la verdad el señor Camacho al afirmar que "durante este año y medio de gestión no se ha iniciado ningún trámite de saneamiento por falta de recursos económicos y humanos suficientes en el INRA".
A pesar de la evidente carencia de recursos económicos que el INRA ha tenido que confrontar al inicio de su actual gestión, a causa del despilfarro de 90 millones de dólares en los 10 años anteriores, durante la misma se han dictado 917 Resoluciones Determinativas dando inicio a otros tantos nuevos procesos de saneamiento, abarcando la superficie de poco más de 2 millones de has..
Por otra parte, el señor Camacho se permite acusar a la actual gestión de carecer de resultados propios, pero ignora por completo que en este mismo año y medio último, se dotaron 495.000 has. de tierras fiscales a favor de comunidades campesinas, mientras que los 10 años anteriores la superficie de tierras fiscales dotada a las comunidades campesinas apenas fue de 36.000 has.
Por último, el señor Camacho añade falaces acusaciones descalificadoras al afirmar que el CEJIS, institución que tuve el orgullo de dirigir durante 6 años, y yo mismo, habríamos obtenido recursos personales y para la movilización de nuestros grupos políticos de los 90 millones de dólares gastados por el lNRA en los 10 años anteriores a la presente gestión.
Ni yo ni el CEJIS recibimos jamás ni un solo centavo de esos 90 millones, no obstante que determinado momento se nos ofreció ser partícipes de ese gasto. Por elemental rigor y decencia, el señor Camacho debe demostrar que nos beneficiamos de ese dinero, o por lo menos, señalar cuándo y cómo lo hicimos.
El CEJIS ciertamente intervino en los procesos de saneamiento, pero lo hizo brindando asesoramiento y asistencia legal a las organizaciones indígenas y campesinas y sin recibir dinero del Estado.
Todo 10 señalado hasta aquí, reiterando lo informado ante la opinión pública, dista mucho de ser mera fanfarria.
Son resultados objetivos, tangibles y de alta eficacia que contrastan dramáticamente con la pobreza, mediocridad y oscuridad de las gestiones anteriores, las mismas que en 10 años y al costo de estafa de 90 millones de dólares apenas se acercaron a sanear 10 millones de has..
La percepción de este rotundo contraste desde el sentido de pertenencia a las anteriores gestiones agrarias, como parece ser el caso del señor Camacho, probablemente resulte incómodo y frustrante, pero la negación de la realidad es la peor manera de asumir la situación.
Lo que digo, corresponde estrictamente a la realidad, lo que el señor Camacho quiere que diga corresponde a los deseos con los que pretende suplantar la realidad.
Que él haya optado por el engaño perdiendo la objetividad, la seriedad y hasta el decoro, es algo de lamentar, pero, en cualquier caso, es una opción suya. Lo que no hare, es sumar nuestra voz a sus frustrados deseos.
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