Los biocombustibles afectan la seguridad alimentaria de América Latina
(PL).- La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que la seguridad alimentaria de América Latina afronta riesgos debido a la producción de biocombustibles a partir de cultivos agrícolas.
Según un informe del organismo multinacional difundido este domingo por la prensa de Honduras, América Latina y el Caribe tienen un potencial de producción de biocombustibles, pero al mismo tiempo esa actividad puede amenazar la seguridad alimentaria de su población.
El rápido cambio tecnológico en el sector de la Bioenergía dificulta prever sus impactos en el medioambiente. La iniciativa puede ocasionar cambios en la demanda, el comercio exterior, la asignación de insumos productivos y finalmente un aumento en los precios de los cultivos tradicionales, poniendo en riesgo el acceso de los sectores más pobres a los alimentos.
De acuerdo con la FAO, es necesario crear un marco analítico que tenga en cuenta la diversidad de situaciones y necesidades específicas de los países de la región. La referida organización desarrolla una guía metodológica para que los países interesados en invertir en Bioenergía calculen el efecto de sus políticas entre sus poblaciones.
Durante la XXX Conferencia Regional de la FAO, la cual se celebrará entre el 14 y el 18 de abril de 2008 en Brasilia, se debatirá el tema que ha llamado la atención de diversos analistas económicos, políticos y sociales en todo el mundo.
El reemplazo del petróleo por etanol y biodiésel impulsado por Estados Unidos y Europa elevó durante el 2007 los precios de los productos agrícolas, con serias consecuencias para países con limitantes económicas para combatir el hambre, advirtieron expertos en el tema. Por ejemplo, el aumento en la producción de etanol disparó el valor monetario del maíz, que prácticamente se duplicó en ese año.
La directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas (PMA) Josette Sheeran se refirió al impacto de los biocombustibles en el alza de los alimentos, incrementos ya estaban afectando los programas que desarrolla el PMA. "Tomamos conciencia de que enfrentamos una nueva clase de desafío", afirmó en el 2007 al diario de negocios británico Financial Times.
Como si no importara el cómo
En Tercera Conferencia Internacional sobre Energías Renovables, organizada por el gobierno de Estados Unidos y promovida por British Petroleum, General Electric, Chevron y General Motors, el presidente George W. Bush anunció un fondo de dos mil millones de dólares para ese proyecto. Se informó que la inversión privada mundial en energías renovables aumentó el año último a 66 mil millones de dólares, especialmente en combustibles agrícolas.
El gobierno de Estados Unidos los considera eje de su estrategia para reducir su dependencia del petróleo, principalmente importado, informa en un reporte el periodista de PL Ernesto Montero Acuña. El Banco Interamericano de Desarrollo impulsa estos energéticos.
Estados Unidos gasta 21,75 millones de barriles diarios de crudo, la cuarta parte del petróleo consumido en el planeta, que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y la Organización Internacional de Energía estiman, para el 2008 en algo más de 87 millones de barriles por día.
Bush informó que el año pasado Estados Unidos produjo más de 400 millones de galones de biodiésel --a partir de aceites vegetales-- expendible en más de 650 estaciones de venta.
El profesor de Agronegocios de la Universidad Central de Argentina, Martín Fraguío, opina que este producto, sin embargo, presenta una rentabilidad muy baja o negativa, salvo en el caso de Malasia, que utiliza aceite de palma. En general, "el problema es que el litro de aceite vegetal vale más que el de gasoil".
La industria de biocombustibles es la de más rápido crecimiento en el mundo, por encima de las telecomunicaciones, la electrónica y la informática. Pero a partir de la basada en la caña de azúcar para la fabricación de etanol, sustituto de la nafta y más rentable que el biodiésel.
El etanol de maíz avanza a grandes pasos, arrastrando tras ella a países de Europa, Asia y África. Para Fraguío, en ésta todos los proyectos son rentables y "el período de repago de las inversiones es muy corto".
Samuel Bodman, secretario del sector en Estados Unidos, asegura que "las energías renovables" representan más del seis por ciento del consumo en su país y "ayudan a construir un nuevo futuro energéticamente más limpio, más duradero, más barato, más seguro y menos dependiente de los carburantes fósiles".
La Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos considera que las actuales propuestas para utilizar "biocarburantes" en el transporte no suponen la mejor inversión en sostenibilidad. Ni siquiera los de segunda generación presentan balances totalmente positivos.
En su informe Consecuencias locales y globales de la directiva de energías renovables de la UE sobre biocarburantes: pruebas de los criterios de sostenibilidad, la entidad atribuye importancia negativa a la utilización de productos agrícolas para estos fines.
Desde el momento en que la producción de biocarburantes se basa en cereales, maíz, remolacha azucarera y aceite de palma, "el objetivo de la UE de lograr el 10 por ciento (de agrocombustibles) en el 2020 ocasiona el aumento de los precios de los alimentos", sintetiza.
Según sus cálculos, el requerimiento de nuevas tierras para el objetivo anterior cubriría de 20 a 30 millones de hectáreas, 16 millones de los cuales pertenecerían a Europa y serían sustraíbles de los víveres.
La página web Gerencia y negocios de hispanoamérica refleja que la energía limpia abastecerá el 50 por ciento del consumo para el 2050 y que el biogás es el negocio del futuro. Pero también que hoy se pone mucho énfasis en los biocombustibles y poco en ahorrar.
En su reporte titulado El negocio de los biocombustibles, el periodista Stephen Leary, de la agencia IPS, afirma que "en la mayoría de los casos, lo único verde de los biocombustibles son los billetes que generan".
La Sociedad Latinoamericana de Agroecología considera que estos productos son presentados en el nivel mundial como la fuente de energía "limpia y renovable" que reemplazará al petróleo. Pero "no tienen nada de renovables y su producción necesita más energía de la que se termina obteniendo". Por cada litro logrado se consumen más de 40 de agua y 1,36 de petróleo.
La amplificación del mito, sin embargo, "aumenta el precio de las materias primas", es decir de los alimentos. El dilema no consiste en el desarrollo de alternativas energéticas necesarias, sino en cómo se hace, para qué y con qué costo económico y humano.
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